motivacion empresarial

Motivación empresarial: afirmación o negación del trabajo

Aunque los elementos fáciles de ver son fundamentales a la hora de que una empresa funcione correctamente, los que no se aprecian a simple vista no lo son menos, aunque a veces sean más difíciles de identificar. Uno de estos factores que cumple un papel fundamental en el desarrollo de las actividades es la motivación empresarial, que afecta tanto en la dirección como en la forma en la que se llevan a cabo las acciones de la compañía.

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¿Qué es la motivación empresarial?

Según los autores que se consulten, existen diferentes definiciones a la hora de hablar de motivación empresarial. Sin embargo, en términos generales, el elemento fundamental sería el enfoque que se le da a las acciones realizadas dentro del ámbito laboral. Es decir, se trata de la motivación en el ámbito del terreno laboral, donde se pueden encontrar influencias y elementos muy variados. Así mismo, al hablar de motivación, se hace referencia a que esa forma de actuar, o de tomar decisiones, está influida por un ánimo positivo, lo que repercute de forma favorable en cada una de las acciones.

 

En un lenguaje coloquial, se podría crear un paralelismo entre la motivación empresarial y las “ganas” que encuentra un trabajador individual y la empresa en su conjunto a la hora de realizar sus funciones. Cuando esas “ganas” son positivas, se produce un proceso igualmente positivo en el trabajo, mientras que cuando son negativas, lo que se produce es el proceso contrario.

¿Cómo afecta la motivación empresarial a la compañía?

Como ya se ha explicado, al hablar de motivación empresarial nos estamos refiriendo al enfoque que las personas que componen la empresa dan a su propio trabajo. Ese enfoque es el que determina la forma en la que se llevará a cabo dicho trabajo, por lo que es importante que sea positivo.

 

Tanto si estamos ante una motivación empresarial positiva, como si estamos ante una motivación empresarial negativa, esto determinará la eficiencia con la que se completarán los procesos y las labores de la empresa y, en consecuencia, los resultados de la misma.

 

Es decir, uno de los factores que no se ven (pero que es fundamental) a la hora de asegurar un buen funcionamiento de la empresa, es una motivación empresarial positiva, lo que repercutirá en cada uno de los trabajadores, mejorando su percepción de la empresa y de su propio trabajo. En consecuencia, esto conseguirá fidelizarlo a la compañía, y que este se identifique con ella más allá del mero aporte económico que pueda brindarle.

¿Cómo conseguir una buena motivación empresarial?

Existen muchos elementos que influyen y mejoran la motivación empresarial en una compañía. Sin embargo, si queremos conseguir los mejores resultados, es fundamental que se aborde desde una perspectiva completa y que permita aportar soluciones coordinadas que engloben a todas las partes implicadas. Para ello, lo más aconsejable es contar con un plan de desarrollo profesional que permita conocer la situación inicial de la motivación empresarial con la que se parte y, a partir de ahí, adoptar las soluciones concretas que sean mejores en cada caso.

 

Aunque en principio todos los trabajadores puedan beneficiarse de soluciones generales, cada situación particular necesita soluciones personalizadas, por lo que es importante identificarlas correctamente y no limitarse únicamente propuestas generales.

 

Un ejemplo bastante común a la hora de mejorar la motivación empresarial podría pasar por un aumento de salario, lo que, a todas luces, constituye un elemento fácil de identificar a la hora de mejorar la percepción de la situación laboral dentro de la compañía. Sin embargo, puede haber casos en los que las necesidades más urgentes no sean de carácter económico. En este sentido, los empleados podrán sentirse motivados con planes para aumentar su salario sin tener que subir los sueldos, por ejemplo a través de planes de retribución flexible.

 

Por otro lado, otro de los aspectos que mejora la motivación empresarial sin necesidad de incrementar directamente el salario es facilitar la conciliación entre vida laboral y familiar.

 

En este sentido, contar con soluciones personalizadas para cada caso influye más en la motivación empresarial que otras soluciones más genéricas. Un buen ejemplo sería que las personas que tienen hijos menores de 3 años dispongan de ciertos productos con beneficios orientados a sus necesidades, como por ejemplo disponer del ticket guardería.

 

Así mismo, en la misma orientación de la conciliación de vida laboral y familiar, cabe destacar otras facilidades. Como por ejemplo fomentar el teletrabajo en aquellos casos de personas con hijos pequeños o personas dependientes a su cargo. Estas acciones puede mejorar la motivación empresarial de los trabajadores mucho más que un simple incremento de salario, por lo que es importante identificarlas correctamente para poder personalizarlas para cada caso concreto dentro de la misma empresa.

 

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