El método de full costing se utiliza en contabilidad para determinar el coste completo de la producción de productos o servicios. En muchas empresas, empiezan a aplicar esta perspectiva al desarrollo de talento, para poder controlar mejor todos los costes indirectos, directos, fijos y variables de la gestión de personas.
Los costes directos suelen considerase como los gastos directamente relacionados con el proceso de fabricación, aunque, en esta analogía, serían los correspondientes a licencias, actualizaciones de software o programas de capacitación. Los costes fijos serían los salarios, con o sin retribución flexible, y el gasto asociado a las instalaciones, los equipos y su mantenimiento.
Los costes indirectos variables son los que fluctúan a medida que varía la demanda y pueden incluirse aquí los gastos de horas extra, subcontratación de servicios o desplazamientos.
Los programas de recursos humanos tienen costes directos y ocultos, o indirectos. Todos ellos han de ser tenidos en cuenta, por resultar críticos para presentar un perfil de full costing. Por ejemplo, un análisis de costes de un programa de capacitación tecnológica puede tener en cuenta el salario del docente o coach, el precio de los materiales del programa, y el coste de instalaciones y refrigerios. También contabilizaría salarios y beneficios, para los participantes, el coordinador del programa y el personal administrativo.
La evaluación de las implicaciones del talento a nivel de full costing entrega una visión global que permite:
Gracias a la perspectiva del análisis full costing se pueden encontrar soluciones alternativas a los problemas de la empresa. A la vista de los resultados, es fácil comparar los posibles rendimientos de más de una opción.