Uno de los aspectos que se deben tener en cuenta en cualquier empresa y proyecto, especialmente cuando se trabaja en equipo, es que la comunicación interna sea la adecuada y que responda realmente a los objetivos planteados. Es lo que se define como comunicación eficaz, que es aquella que se asegura de que el mensaje que el emisor comunica llegue al receptor en perfectas condiciones y sin posibilidad de interpretaciones ambiguas o incompletas.
Se suele definir la comunicación eficaz como aquella que, en todos sus elementos (emisor, receptor, mensaje, canal, etc.), responde a una comunicación que no da lugar a posibles interpretaciones contradictorias o incompletas. Es decir, la comunicación eficaz es aquella en la que el mensaje que el emisor transmite llega al receptor en perfectas condiciones y respondiendo realmente a lo que el emisor pretende transmitir con su emisión.
La importancia de la comunicación eficaz radica en el hecho de que la comunicación es una herramienta necesaria e imprescindible en cualquier situación, incluidos los entornos laborales. De hecho, en aquellos espacios de trabajo en los que se trabaja en equipo, cumple un papel todavía más importante, puesto que de la existencia o no de una comunicación eficaz va a depender que todas las tareas y la propia organización del proyecto estén alineadas entre sí y va a permitir que el proyecto avance de forma correcta.
De hecho, una comunicación ineficaz en el entorno laboral, suele conllevar contratiempos y consumo de recursos en vano. Por ejemplo, si la comunicación de la persona que sea jefe de proyecto no es eficaz con sus subordinados, esto puede conllevar a que se emplee tiempo y esfuerzo en una tarea que no va a resultar útil para el proyecto, por lo que, una vez concluída, se comprobará la falta de utilidad de la misma y se estará en la misma situación que al principio de la comunicación inicial. Todo por no haber existido una comunicación eficaz entre emisor y receptor.

Existen muchos elementos que ayudan a fomentar una comunicación eficaz, y que deberán ser tenidos en cuenta tanto por el emisor como por el receptor del mensaje. Algunos de los más comunes debido a su importancia y efecto en la comunicación son los siguientes: