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Domina tu lenguaje corporal para dar feedback a tus empleados

Normalmente, a la hora de comunicarnos, nos preocupamos más de qué decimos que de cómo lo decimos. Y esto es, sin duda, un error ya que nuestro tono de voz o nuestros gestos pueden transmitir un mensaje totalmente opuesto.

Estamos hablando de la importancia de la comunicación no verbal o el lenguaje corporal; que consiste en controlar la apariencia, la postura, los gestos, la expresión, el tono de voz y el contacto visual a la hora de dar un discurso.

 

Aprender a alinear tu lenguaje corporal con lo que estás diciendo con palabras no es sencillo ya que requiere de un gran autocontrol. Sin embargo, es clave para trasladar de manera efectiva un mensaje.

Emplear los gestos adecuados puede reforzar la idea que queremos transmitir pero si nos equivocamos podemos llegar a destrozarla por completo.

 

Alinea tus palabras con tus gestos

En situaciones delicadas, como cuando damos feedback a un empleado, debemos ser más cuidadosos que nunca. El cerebro suele fijarse más en las cuestiones negativas, por lo que si tu voz tiene un tono amenazante el empleado creerá que le estás diciendo algo malo aunque esa no sea tu intención.

Sigue estos consejos a la hora de dar feedback para transmitir el mensaje de manera eficiente y sin lugar a equívoco:

  • Mantén contacto visual; este se asocia con la honestidad y la sinceridad. Además, darás la impresión de que eres una persona segura de ti misma.
  • Demuestra que te preocupas por tu empleado y haz ver tu interés por lo que dice. Sigue su discurso practicando una escucha activa y mantén un tono de voz tranquilo y amable.
  • Fíjate en qué hacen tus brazos. No los cruces, ya que reflejan negación o bloqueo. Mantenlos cerca de tu cuerpo con los dedos entrecruzados en una postura relajada.
  • Utiliza las manos y acompaña lo que dices con ellas, te dará mucha más credibilidad.
  • Toma notas, transmite a los demás que estás interesado en lo que están diciendo.
  • Mantén un gesto neutral en el rostro y sonríe cuando sea necesario.

Todo esto requiere práctica y gran autocontrol. Empieza poco a poco controlando la postura, luego el tono de voz, el contacto visual… Con el tiempo irás adquiriendo la soltura necesaria y todo esto te saldrá solo.

Dominar la comunicación no verbal no sólo te ayudará a ser un mejor orador; sino que además también te permitirá aprender y saber leer lo que dicen los demás con sus gestos.

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