Captar y retener talento tecnológico es uno de los mayores desafíos a los que se enfrentan las start-ups en España. Ingenieros, developers o product managers son perfiles muy demandados, y la competencia con multinacionales y scale-ups consolidadas es feroz.
En las primeras fases del proyecto, los presupuestos son ajustados y cada euro cuenta. Subir salarios brutos para igualar las ofertas de las grandes empresas no siempre es viable.
Sin embargo, las personas siguen siendo el activo más valioso de la cultura start-up, y su compromiso puede marcar la diferencia entre crecer o quedarse atrás. Por eso, ofrecer “más valor” sin elevar los costes laborales se ha convertido en una necesidad estratégica.
La retribución flexible permite a los profesionales destinar parte de su salario bruto a productos o servicios exentos de IRPF (como comida, transporte o guardería), aumentando así su salario neto disponible sin que la empresa asuma un mayor coste.
Para las start-ups, esto se traduce en algunas ventajas clave:
En el sector tecnológico, los profesionales suelen valorar especialmente la autonomía, el aprendizaje continuo y el equilibrio personal. Los planes de retribución flexible pueden adaptarse a estos intereses con beneficios como:
Estos beneficios, además de mejorar la experiencia de empleado, refuerzan el compromiso con la sostenibilidad, la diversidad y el bienestar integral: tres pilares esenciales del employer branding moderno.
La implantación de un plan de retribución flexible no tiene por qué ser compleja. Con los partners adecuados, puede ser tan sencillo como activar una herramienta digital y comunicarla al equipo. Algunos pasos:
Pensemos en una fintech española en pleno proceso de expansión. Tras perder algunos perfiles clave por la fuerte competencia del mercado, su equipo fundador decidió implementar un plan de retribución flexible con el apoyo de un partner especializado como Edenred.
En pocos meses, el ambiente interno comenzó a cambiar: las personas valoraron positivamente poder elegir los beneficios que mejor se adaptaban a su estilo de vida y sintieron que la empresa escuchaba realmente sus necesidades. Además, vieron un ahorro significativo mes tras mes en su nómina.
Sin aumentar los costes salariales, la start-up consiguió reforzar el compromiso, reducir la rotación y consolidar una cultura de confianza y bienestar. Un pequeño cambio en su política retributiva que tuvo un gran impacto en la motivación y el sentido de pertenencia del equipo.
La retribución flexible permite ofrecer más valor al equipo sin disparar los costes salariales, reforzando la imagen de empresa moderna, humana y sostenible.
Implementar este tipo de soluciones puede ser el punto de inflexión que marque la diferencia entre una start-up que compite y una que lidera.