Pasos para establecer un salario variable en tu empresa

Dar con la fórmula para corresponder el trabajo de los empleados de forma justa, a veces, puede ser complicado. Quizás, por eso, cada vez más empresas apuestan por establecer salarios variables que tienen en cuenta la situación del trabajador y, también, su rendimiento.

El sueldo es algo crítico en la vida laboral de una persona. Por eso, este suele ser un tema delicado entre la empresa y el empleado. Sin embargo, una política de sueldos variables enfocada a objetivos concretos y consensuada por ambas partes es totalmente neutral y muy efectiva.

 

Instalar este modelo en tu empresa es sencillo, tan sólo requiere de tres pasos:

1.Asigna un presupuesto.

Es decir, ¿cuánto puedes o quieres gastarnos? Definir esta cantidad es fundamental para establecer, desde el principio, un límite.

 

Para un departamento comercial es sencillo, porque obtendrán un extra en su salario según su volumen de ventas; sin embargo, para el de administración, por ejemplo, que no impacta en el volumen de facturación de la empresa de forma directa, deberás establecer un máximo de variable.

 

Con todo esto, incluye una partida en tu presupuesto para este fin.

2. Establece los objetivos.

Esta es, sin duda, la parte más complicada pero, en conjunto con tus empleados, podréis dar con unos objetivos con los que todos os sintáis cómodos. Para ello, te damos algunas recomendaciones:

 

Marca unos objetivos ambiciosos, pero realistas. Puedes seguir el método SMART que establece que unos buenos objetivos deben ser específicos, medibles, alcanzables, orientados a resultados y con fecha límite.

 

Ten en cuenta la calidad y la productividad. Si sólo tenemos en cuenta uno, corremos el riesgo de que el otro se vea afectado de forma negativa.

 

Y hazlo, siempre, junto a tu empleado: que esté de acuerdo y que sienta que es posible y que está en su mano alcanzar sus objetivos.

3. Comunícalo a tu equipo.

Sé claro, conciso y asegúrate de que no existen dudas sobre el nuevo sistema retributivo de la empresa. Organiza varias sesiones, si es necesario, para responder a preguntas o, si tu empresa no es muy grande, reúnete con cada uno de tus empleados para analizar su caso concreto.

 

Con estos tres pasos ya habrías implantado un nuevo sistema de retribución variable en tu empresa. Después, sólo te quedaría establecer un sistema para medir si se han logrado los objetivos marcados y aplicar lo acordado en ese caso.

 

Con un sistema de retribución variable conseguirás un equipo motivado y 100% enfocado a resultados.

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