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Nuevos modelos de gestión empresarial para el siglo XXI

¿Cómo se debe dirigir una compañía? Esta pregunta cruza la mente a diario de la mayoría de los directivos y empresarios y, desafortunadamente, no hay una solución universal. La gestión empresarial óptima dependerá de cada caso concreto, aunque para descubrir cuál es el mejor sistema para cada organización es necesario conocer qué modelos podemos seguir.

 

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La estructura jerárquica clásica, donde prima la cadena de mando y la obtención de beneficios, no es la única forma de dirigir una empresa. Existen otras teorías y paradigmas sobre gestión empresarial que han ido aflorando en los últimos años como opciones para suplir las carencias y fallos del modelo tradicional.

El modelo de Mitzberg

Uno de los modelos de gestión más cercanos al piramidal es el desarrollado por Henry Mitzberg, quien estructura cualquier organización en cinco niveles jerárquicos:

  • Núcleo de operaciones: formado por los trabajadores responsables de la producción y prestación de servicios.
  • Ápice estratégico: integrado por los directivos y responsables de la compañía.
  • Línea intermedia: donde los miembros convierten los objetivos en acciones.
  • Tecnoestructura: incorpora a los encargados de la estandarización o normalización de los procesos.
  • Personal de apoyo: conformado por todos aquellos profesionales que prestan servicios complementarios a la compañía.

Las organizaciones planas

Como alternativa totalmente equidistante al modelo de jerarquía piramidal que ha reinado en el sector empresarial durante siglos, el sistema de las organizaciones planas apuesta por eliminar todos los niveles de mando de las compañías como mecanismo para ganar agilidad, motivación, eficacia, innovación y transparencia.

En este estilo de gestión empresarial, son los trabajadores los que ostentan el poder y disponen de total autonomía para tomar decisiones sin tener que ser supervisados por algún superior. No obstante, aunque puede resultar funcional en pequeñas y medianas empresas, a medida que el tamaño de la compañía aumenta, es más difícil mantener la coordinación y la productividad sin una mínima estructura jerárquica.

Holocracia

Dentro de estas organizaciones planas, uno de los modelos de gestión empresarial que más repercusión ha obtenido es el holocrático.

Aunque el concepto de holocracia fue introducido en el ámbito económico en los años sesenta, es a partir del siglo XXI cuando empieza a coger fuerza como un sistema de gestión empresarial que pretende romper totalmente con el paradigma organizacional establecido.

Las empresas holocráticas transforman la organización jerárquica inherente al modelo tradicional por una estructura basada en la distribución de roles y círculos dotados con
autonomía, donde la toma de decisiones se realiza a nivel local y la autoridad es repartida entre los diferentes equipos, según explica Brian Robertson -uno de los precursores de esta corriente- en su obra Holacracy: The New Management System for a Rapidly Changing World.

Importantes empresas, como W.L Gore o Morning Star, se han acogido a este modelo, aunque otras, como Zappos o Medium, han dicho adiós a esta forma de gestión de empresarial tras un periodo de prueba.

Modelo Zeitgeist

A medio camino entre las organizaciones planas y las estructuras piramidales se encuentra el modelo de gestión empresarial Zeitgeist, donde la organización se lleva a cabo a través de un sistema circular.

Bajo esta perspectiva, la empresa se estructura en cinco áreas autosuficientes y con igual poder de decisión (Administración, Mercado, Producción, Ventas y Finanzas), gestionadas por un delegado, eliminando el resto de mandos intermedios que acompañan a los organigramas tradicionales.

Gestión empresarial Lean

Respecto a esta filosofía, los negocios tienden a suprimir en la medida de lo posible todos aquello que suponga un desperdicio organizacional, es decir, que no aporte valor al producto o servicio final (solapamiento de actividades y funciones, acciones correctivas, inspecciones o revisiones innecesarias…).

Para identificar estos desperdicios, el modelo Lean utiliza la herramienta DMAIC: Definir, Medir, Analizar, Implantar y Controlar. Tras este proceso, se elimina aquello prescindible, reduciendo tiempos y costes y mejorando, por ende, la satisfacción del cliente.

Modelo Kaizen

En la misma línea de la metodología Lean surge el método Kaizen en Japón, con la empresa Toyota como máximo representante.

El objetivo de este estilo de gestión empresarial es el alcance de la calidad total a través de una mejora continua y progresiva, implicando a los trabajadores de la compañía en esa búsqueda de propuestas y proyectos tendentes a dicho fin.

Teoría Z

En este caso, la meta primordial de la gestión empresarial debe ser el cuidado del capital humano, pues la Teoría Z considera que, si los empleados están satisfechos y se sienten identificados con la compañía, los resultados serán mucho mayores.

Por ello, este modelo de origen nipón aboga por impulsar relaciones interpersonales sanas dentro de la organización, aportando confianza, reconocimiento del esfuerzo y estabilidad a los profesionales.

 

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