Gestion del estres

Gestión del estrés en el trabajo: de la detección a la solución

Buscar la forma de abordar la gestión del estrés es uno de los objetivos de muchas empresas. Pero, antes de poder hablar de cómo administrarlo, hace falta saber lo que es, para poderlo identificar.

 

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¿Qué es el estrés?

El estrés se ha definido de diferentes maneras a lo largo de los años. Originalmente, se concibió como presión del medio ambiente, aunque la tendencia cambió para relacionarlo con la aparición de tensión dentro de la persona.

Hoy día, la definición generalmente aceptada es la de la interacción entre la situación y el individuo, combinación del estado psicológico y físico que resulta cuando los recursos de la persona no son suficientes para hacer frente a las demandas y presiones del entorno.

Esto significa que algunos individuos sufrirán de estrés con mayor facilidad que otros, y que ciertas situaciones lo desencadenarán más probablemente.

En cualquier caso, la gestión del estrés es necesaria, puesto que, de otra forma, éste podría afectar negativamente al logro de objetivos, tanto individuales como a nivel de organización.

¿Cómo identificar los primeros signos de estrés?

Aunque los síntomas más claros no se suelen percibir hasta que no se han alcanzado niveles de estrés elevados, sí que hay algunas señales que pueden alertar de que un empleado empieza a sufrir de estrés. Entre estos signos se encuentran los siguientes:

  • Cambios de comportamiento.
  • Descenso de la productividad.
  • Irritabilidad.
  • Absentismo.
  • Pérdida de confianza.

Las respuestas agudas al estrés pueden darse en distintas áreas, como:

  • Emociones: ansiedad, depresión o fatiga.
  • Comportamiento: introspección, agresividad, tristeza o desmotivación.
  • Pensamiento: dificultades para la concentración y la resolución de problemas.
  • Estado físico: palpitaciones, náuseas o dolores de cabeza.

Si el estrés persiste, pueden producirse cambios en el funcionamiento neuroendocrino, cardiovascular, autonómico e inmunológico, lo que podría conducir a trastornos en la salud mental y física.

¿Cómo plantear la gestión del estrés para minimizarlo o erradicarlo?

Una buena práctica empresarial incluye evaluar el riesgo de estrés entre los empleados. Esto implica ocuparse de:

  1. Buscar focos de tensión o presiones en el trabajo que podrían causar niveles altos y duraderos de estrés.
  2. Identificar a las personas que con mayor probabilidad podría verse perjudicadas por el estrés.
  3. Determinar si está haciendo lo suficiente para evitar ese daño.
  4. Poner medidas adicionales cuando se considere necesario.

 

El primer paso en la gestión del estrés consiste en identificar las fuentes de estrés laboral.  A pesar de que cada empresa es diferente, algunas de las más comunes son la siguientes:

  • Salarios bajos.
  • Cargas excesivas o mal repartidas.
  • Escasez de oportunidades de crecimiento o promoción de carrera.
  • Falta de atractivo del trabajo, que carece de interés o desafíos para la persona que lo realiza.
  • Falta de apoyo social.
  • Falta de control sobre las decisiones relacionadas con el trabajo.
  • Expectativas de desempeño poco claras.
  • Mal ambiente laboral.

Tras tener claro de dónde puede provenir el estrés e identificar a los empleados más vulnerables a sufrirlo, los responsables de la empresa deberán poner soluciones a cada problema específico.

Además, pueden tomar la iniciativa de trabajar sobre la satisfacción laboral y la felicidad en el trabajo de sus empleados, fomentando la motivación y el compromiso, a través de políticas de flexibilidad, por ejemplo, implementando un sistema de retribución flexible, que apoyaría otras medidas que se tomen para la gestión del estrés.

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