productividad global

Causas del descenso de productividad global y políticas que podrían impulsarla

En lo que respecta a la productividad global, igual que sucede con el rendimiento dentro de la empresa, ambos en recesión, la cuestión no se reduce a trabajar más duro, sino que, lo que verdaderamente hace falta es trabajar de forma más inteligente.

Hacerlo tiene que ver con sacar partido a los avances tecnológicos, buscar nuevas ideas y fuentes de innovación, combinar mejor los insumos y hacer un aprovechamiento más racional de los recursos a nuestro alcance.

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Causas del descenso de productividad global

Tal y como revela el estudio “The Future of Productivity”, la productividad cayó un 1,7% en el área de la OCDE entre 2007 y 2013. Este descenso afecta de forma muy especial a Europa, que es donde principalmente se observa un problema que tiene su raíz en la productividad multifactorial.

Esta dimensión de la productividad es el resultado de las combinaciones entre los siguientes elementos:

  • Trabajo.
  • Habilidades.
  • Tecnología
  • Enfoques comerciales

Analizando las interacciones entre ellos en los últimos años, puede apreciarse una desaceleración en la difusión de innovaciones. Entre las razones que provocan el freno del desarrollo y la expansión del núcleo innovador se encuentran:

  1. La aversión al riesgo, que hace que las empresas no se atrevan a experimentar y, con ello, cierren la puerta a uno de los principales impulsores de la productividad global.
  2. La falta de habilidades y capacidades que caracterizan la crisis de talento que muchos sectores atraviesan en la actualidad.
  3. La ausencia de políticas y medidas que favorezcan a los negocios menos innovadores.

Aunque se trata de las tres razones más importantes del descenso de productividad global, no son las únicas. Según el Foro Económico Mundial, a estas causas hay que sumar otras, como la desigualdad, las brechas en cuestión e ingresos o la falta de una alineación homogénea con los principios de sostenibilidad.

Cómo impulsar la productividad global. Políticas que puedes aplicar en tu negocio

Para impulsar la productividad global hay que trabajar en la creación de redes empresariales. A su vez, éstas, que conducen a la generación de sinergias, dependen del buen funcionamiento del transporte, la logística, la comunicación y otros servicios comerciales para mover los productos y coordinar la producción a lo largo de la cadena de valor.

La importancia de mercados abiertos y eficientes para los servicios, no sólo ayuda a aumentar los intercambios comerciales, en valor y frecuencia, sino que también facilita la difusión de nuevas tecnologías.

A su vez, dicha difusión (y un uso cada vez mayor de las TIC) puede mejorar la comerciabilidad, y por tanto la exposición de algunos servicios.

Por último, hay que tener en cuenta que, aunque el aumento en el número de trabajadores altamente cualificados ha impulsado significativamente la productividad laboral en los últimos cincuenta años, se prevé que la tasa de stock de capital humano disminuya.

Al mismo tiempo que esto sucede se observa otro fenómeno. La creciente importancia económica del conocimiento aumentará los rendimientos de las habilidades, apuntalando así un mayor aumento de la desigualdad salarial dentro de los países. Los indicadores de falta de adecuación de habilidades, elaborados a partir de la Encuesta de Habilidades de Adultos de la OCDE, demuestran que existe un margen considerable para mejorar la eficiencia de la asignación del capital humano y el mercado laboral en general.

En el momento de realización de este estudio, España ocupaba el segundo puesto con mayor porcentaje de trabajadores con desajuste de habilidades.

Desde las empresas es el momento de tomar medidas para frenar el descenso de productividad global y lograr un impulso al propio rendimiento. Entre las medidas que se puede tomar se encuentran:

  • Trabajar por desarrollar una red de contactos que ayuden a formar una cadena de valor donde haya cabida para proveedores, socios, colaboradores y clientes.
  • Apostar por la tecnología y esforzarse por avanzar en los estadios evolutivos del proceso de transformación digital.
  • Definir una estrategia de talento que permita cubrir las necesidades de capital humano del futuro ayudando a crecer, desde el presente, a los profesionales con los que ya se cuenta en plantilla, que han demostrado su capacidad y alineación con la cultura de la organización y que tienen interés y un compromiso en firme por seguir aprendiendo y mejorando, a la vez que lo hace la organización.

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